Diario de a bordo Sitges 2021: día 10

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Diario de a bordo Sitges 2021: día 10

16 de octubre 2021, día 10

Este año el último fin de semana del festival de Sitges 2021 se presentaba algo distinto. La ausencia de las maratones finales del domingo a causa de la pandemia, alargó un día más la programación estándar, desplazando la gala de clausura al domingo 17 de octubre. 

Earwig, de Lucille Hadzihalilovic

Ya puedes leer en Que Peli Veré Hoy el Diario de a bordo Sitges 2021: día 10
Earwig no es una propuesta para todos los paladares.

Nosotros iniciamos nuestro último fin de semana en horario peligroso (las cinco de la tarde, aún haciendo la digestión) para películas de desafiante visionado como Earwig, de Lucille Hadzihalilovic. La directora de ‘Evolution‘ (2015), una de las películas favoritas de los últimos años para el público del festival con más afán experimental, recibió en el Auditori el premio Méliès Career por su trayectoria ligada al fantástico. En la gala también se entregaron premios a otras películas proyectadas en esta edición como el Méliès de Oro a la Mejor película para Censor, de Prano Bailey-Bond o la Mención especial para The Feast (Gwledd), de Lee Haven Jones.

Tras la entrega de premios pudimos asistir a un nuevo recital de poesía fílmica por parte de la directora francesa que nos mostraba en ‘Earwig’ un mundo salido del más triste (y gótico) de los cuentos. De nuevo la sensación volvía a primar por encima de la narración y todo aquel que no se dejase llevar por la vertiente más emocional de la película sufriría casi dos horas de tormento. Sueños, memoria, lo que es real y lo que no…. se entremezclaban en una película sin tiempo ni espacio definidos. Una de aquellas películas únicas cuyo poso te acompaña a casa sin saber muy bien por que. Es innegable, además, el talento de Lucille Hadzihalilovic a la hora de componer imágenes de melancólica belleza con la cámara. Una experiencia que nos alegramos de haber vivido.

La Abuela, de Paco Plaza

Ya disponible en Que Peli Veré Hoy el Diario de a bordo Sitges 2021: día 10
La Abuela, de Paco Plaza es una de las películas de terror del año.

La película de terror más esperada del año en España se presentaba a lo grande en el Auditori con la presencia de su director. ‘La Abuela’, de Paco Plaza (que también presentó este año su ‘Freddy’, el primer capitulo de la reinvención de ‘Historias Para No Dormir’) lleva creando expectativas desde que su rodaje se inició antes de la pandemia. Paco Plaza se ha convertido en uno de los grandes nombres propios del genero en nuestro país, al igual que el ganador de la Concha de Oro del festival de San Sebastián, Carlos Vermut, que firma el guión.

Un cóctel explosivo que ponía en vilo a todos los aficionados al género y que hizo que el Auditori se llenase hasta la bandera. ‘La Abuela’ despertó un entusiasmo bastante generalizado entre los asistentes. Y no es para menos, pues Plaza vuelve a leer la actualidad cinematográfica con virtuosismo y cercanía y nos abre un corazón lleno de tinieblas capaz de emocionar y atemorizar incluso más allá de su elemento terrorífico. El drama asusta más que el horror más fantástico ya que toca teclas dolorosas desde un respeto y admiración que solo el género puede mostrar así. Una película cargada de pasión, poesía y también bastante mala uva. Puedes leer nuestra review completa aquí.

Prisioners of the Ghostland, de Sion Sono

El penúltimo Diario de a bordo Sitges 2021, día 10 en Que Peli Veré Hoy
Sion SOno y Nicolas Cage unen fuerzas pero nos dejan con ganas de mucho más.

Nuestra última proyección del sábado fue también en el Auditori y perteneció a Sion Sono y Nicolas Cage. Una dupla que parecía infalible, pero terminó siendo una de las grandes decepciones del festival.

Prisoners of the Ghostland‘ nos presenta a un Nicolas Cage fugitivo en un mundo postapocalíptico y embutido en un un traje de cuero explosivo que incluye sendas bombas en sus testículos. Una premisa tan loca que en manos de un director como el japonés Sion Sono parecía una grandísima idea. Pero finalmente todo se queda en mera fachada y un listado de nombres imponentes (entre los que figura también el de Sofia Boutella). El universo que presenta es fascinante pero termina quedándose atrapado en dos localizaciones alucinantes reutilizadas una y otra vez en una especie de bucle rítmico que hace que parezca que la película no haya arrancado jamás. Un limbo extraño que imposibilita el interés y que desde luego, nada tiene que ver con el festival del exceso que parecía presentar. Y sin embargo, lo frustrante nada tiene que ver con las expectativas, sino con un vacío prácticamente absoluto de contenido que tampoco se sostiene en las formas.

Las despedidas son tristes pero, por suerte, el festival de Sitges siempre se guarda algún plato fuerte para el final. Mañana tocaba clausurar el festival por todo lo alto.

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