Diario de a bordo Sitges 2021: día 6

0 Flares Filament.io 0 Flares ×

El sueño y el cansancio empezaban a hacer mella en nosotros y cada día costaba mas levantarse para asistir al primer pase de la mañana. Aun así, nos armamos de valor (y cafeína) y empezamos la sexta jornada del festival de Sitges 2021.

Superhost, de Brandon Christensen

Superhost resultó una agradable sorpresa gracias a su protagonista Gracie Gillam

Nos despertábamos en el Retiro con “Superhost”, producción estadounidense dirigida por Brandon Christensen. De nuevo estábamos ante otro título en que la inventiva a la hora de no caer presa de la escasez presupuestaria primaba por encima de todo. Superhost es una propuesta sencilla, incluso excesivamente simple en ocasiones, pero que hace gala de mas de una buena decisión.

El vlogging ya ha sido usado como medio narrativo en terrores anteriores (sin ir más lejos acabamos de verlo en la curiosa “Death of a Vlogger”, de 2019, que forma parte de la programación del Terrormolins online). Sin embargo, sigue siendo, todavía, interesante el uso obsesivo del recurso de un medio tan generacionalmente concreto a la hora de mantener activa la acción. Algo muy parecido a lo que pasaba con el found footage y su, a menudo ridícula, necesidad de seguir grabando. En este caso esta necesidad se integra por guion de un modo obvio pero eficaz. Pero, donde de verdad Superhost se gana su personalidad es en la elección de una villana absolutamente maravillosa. Demencial y desquiciada, Gracie Gillam hace brillar la película con luz propia con un papel tan histriónico como atractivo. Jugando al gato y al ratón con las expectativas del espectador de modo que la narrativa interna nunca termine de romperse.

Belle, de Mamoru Hosoda

Belle emocionó y entusiasmó al público de Sitges

Al salir no teníamos mucho tiempo de margen para llegar a la siguiente proyección. Por suerte no hubo que correr mucho pues Retiro y Prado se encuentran a escasos metros. Por fin íbamos a poder ver “Belle” la nueva producción del aclamado Mamoru Hosoda, que este año recogía en persona el gran premio honorifico en el festival.

Ardíamos en deseos de poder ver por fin lo nuevo del artífice tras joyas como son “El Niño y la Bestia” o “La Chica que Saltaba a Través del Tiempo”. La película venía haciendo muchísimo ruido desde Cannes, y en los dos pases anteriores en Sitges había levantado verdaderas pasiones. Nosotros tuvimos suerte de poder cazarla en su última proyección.

Hosoda ha ido refinado su estilo narrativo con el paso de los años hasta llegar a un nivel de depuración que ya se reconoce como propio. Belle contiene todo lo que los fans aman del director japonés, pero a su vez consigue huir de los tópicos más habituales encontrados previamente en su propio cine y habitualmente en la animación japonesa. Esta reinvención digital de “La Bella y la Bestia” cuenta con un universo visual (y sonoro) apabullantes, pero en cambio nunca llega a caer en el desbordante exceso.

La gestión de las emociones, por intensa y poderosa que sea, está más medida de lo habitual en esta clase de producciones. Hay melodrama, pero la forma en que sus personajes lo abordan los acerca a una empatía mucho más real que impostada. Hay escala de grises integrada en la avalancha colorista que evoca de un modo tan intenso que sorprende al dar como resultado una gestión tan homogénea. Y no me malinterpretéis, es más que posible que Belle os haga llorar, pero también lo es que esas lágrimas sean más cálidas y reales que las que hayáis brotado previamente viendo a Hosoda. Una delicia que dará muchísimo que hablar en los próximos meses.

Son, de Ivan Kavanagh

Son, de Ivan Kavanagh no pasará a la historia del género pero nos hizo disfrutar de un buen mal rato

Esta vez sí nos tocó correr, pues todavía teníamos una proyección más antes de irnos a comer. Y, por supuesto, era en Auditori. Cruzamos el pueblo lo más rápido que pudimos y nos plantamos en la butaca para ver “Son”, una coproducción entre Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos y dirigida por Ivan Kavanagh, que ya nos aterrorizó en 2014 con la notable “The Canal”.

En este caso Kavanagh no ha entregado una gran película. Su falta de presupuesto se hace notar en el resultado final, que parece aspirar a más de lo que resulta siendo. Donde sí funciona es a la hora de gestar la reflexión en el espectador y tratar de un modo crudo y descorazonador el instinto de protección maternal y las barreras que esta está dispuesta a derribar por salvar a su primogénito. En “Son” una muy solvente Andi Matichak, a la cual pudimos ver el día anterior en “Halloween Kills”, ejercerá de madre coraje enfrentándose a lo desconocido a modo de enfermedad. Justo en ese temor a lo incierto es donde reside lo que la hace aterradora de verdad. En ello y en algún momento bastante sangriento que agarró por sorpresa a más de uno. El pasado y el presente se entrecruzan y entre ellos ejercerán causa efecto. Lástima que su final peque de ser tan básico.

Ahora si tacaba hacer un break y comer algo. La mañana había sido intensa, pero ni cortos ni perezosos comimos un bocado rápido antes de prepararnos para uno de los pases a los que le teníamos más ganas de esta edición.

The Innocents, de Eskil Vogt

The Innocents fue una de las películas más destacadas de esta edición del festival

The Innocents” no es simplemente la enésima producción nórdica de género fantástico en revolucionar el panorama. La película dirigida por Eskil Vogt literalizó la expresión “no dejar indiferente”.

Durante el frio verano noruego un grupo de niños del vecindario comienzan a descubrir y experimentar con sus misteriosos poderes. La línea entre el bien y el mal queda más difusa que nunca. La inocencia se convierte en un arma en esta propuesta que mezcla el cine social, el de superhéroes y el terror desde puntos de vista ajenos a lo esperado. Esto sumado al punto de vista terriblemente retorcido de su director -que ya abordó el género en “Thelma”, su anterior película como guionista, presentada en Sitges 2017- y a unas interpretaciones portentosamente detallistas por parte de sus jóvenes protagonistas hizo que se nos helara la sangre en más de un momento. La película no solo induce miedo, sino que plantea también cuestiones que se quedan con nosotros una vez terminada la proyección.

Había muchas ganas y, desde luego, no nos decepcionó. Tal vez si traumatizó, pero con ello contábamos. Nos alegramos de que terminase siendo una de las películas más comentadas de la edición. No en vano se hizo con la mención especial del jurado de la sección oficial. Sabemos que los amigos de Vertigo films la tienen en su haber y esperamos tener noticias sobre su distribución próximamente.

Tres (Out of SYnc), de Juanjo Giménez Peña

Tres (Out of SYnc) presenta una propuesta original que entusiasmó a los asistentes

La última sesión de aquel día tan intenso fue en el Auditori para ver la española “Tres (Out of sync)”. Siempre apetece cerrar el día en Sitges con películas ligeras y disfrutonas, pero ese no fue el caso.

Y no porque la ópera prima de Juanjo Giménez Peña deba ser en absoluto menospreciada. Sino por que se trata de una propuesta formal cargada de desasosiego e introspección. Incluso muchos podrían considerar que aquella no era una película para Sitges, pues su componente fantástico reside soterrado bajo el manto de un drama absolutamente protagonista. Sin embargo, la existencia del uno sin el otro es directamente excluyente y el trabajo de análisis desde el intimismo que realiza su director mediante su propuesta técnica la hace no solo justificable sino merecedora de todo elogio.

Marta Nieto interpreta con minucia a una diseñadora de sonido recluida en un estudio de sonido a la vez que en sí misma. Una mujer en disincronía con el mundo y, en consecuencia, consigo misma. El papel de Miki Esparbé será clave a la hora de guiarla en el descubrimiento de sus propios ritmos internos que guiarán los nuestros como espectadores. Una reflexión desde lo formal pero tremendamente emocional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.