El Escuadrón Suicida

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Secuela y reboot son dos conceptos que conviven y a la vez se enzarzan en esta nueva interpretación de El Escuadrón Suicida. Si bien es cierto que la película no juega a la autoconsciencia superheroica de “Deadpool” (2016) si lo es que habla en voz alta de su propia condición de rara avis. Su tramo inicial no puede ser más claro con las intenciones, tanto respecto a lo que vamos a ver como respecto a sus predecesoras y el concepto que da título a la saga.

Conocemos bien a James Gunn por ser el artífice tras la adaptación de “Guardianes de la Galaxia” (2016) en el universo cinematográfico Marvel y por las polémicas que ha protagonizado tanto en redes como respecto a su posición en Disney. Pero el director ya dio indicios de buen hacer con sus anteriores (y salvajemente incorrectas) “Slither” (2006), muy presente en el tramo final de esta y “Super” (2010), con la que comparte la visión superheroica y el prisma a través del cual nosotros seremos conscientes de sus acciones. Pues Gunn, pese a haber dotado de un latente corazón a su escuadrón, es a la vez consecuente con los actos cometidos por sus personajes, y a través del humor ha compuesto una oda a la imperfección e incorrección que emociona a la vez que derriba muros.

La existencia de El Escuadrón Suicida es fruto de una alineación de los astros que difícilmente volveremos a ver, al menos en mucho tiempo. Lo cual le aporta aún más un carácter de edición especial única y numerada. La libertad creativa de la que ha dispuesto Gunn, entendemos, hubiese sido imposible sin la debacle del director con Marvel y sin haber sido recogido por Warner en un momento en que la búsqueda de tonos para sus películas, que todavía no terminan de tener claro como ser afrontadas, han hecho que la productora rehuyese cualquier cosa parecida a un futuro director’s cut. Y es que tras el aluvión de malas criticas a la versión original de David Ayer, cuyo desmadre quedaba en la mera promesa utópica, esta vez se ha eliminado el menor atisbo de duda.

En este caso dicho desmadre viene implementado en el ADN de la propia semilla, pues en ella convive el John Carpenter de “Rescate en Nueva York”, al que ya se homenajeaba de forma más directa en la primera entrega hasta el Kaiju Eiga de primerísimo orden.  La película es directa, cafre, gore, sucia (incluso tratándose de casquería CGI) e incorrecta. Pese a contar sus personajes con backgrounds que justifiquen su condición de inadaptados, sus pecados forman parte de su construcción y hay una aceptación que cubre toda esta fiesta de un tono triste.

Y es que el guion se permite pararse lo suficiente a hablar con sus personajes, especialmente en el segundo acto que baja el ritmo en pro de la identificación, y dedicarles el tiempo suficiente a cada uno de ellos. Aportando la suficiente tridimensionalidad a todos como para que la risa no se quede en mera frivolidad y la emoción carezca de impuesto. Además, los actores se vuelcan al cien por cien en sus personajes. Desde un Idris Elba de carácter melancólico totalmente acorde con el tono casi bélico de la película que homenajea a películas como “Los Doce del Patibulo” (1967) a descubrimientos como el de una encantadora y magnética Daniela Melchior, cuyo personaje e interpretación ya ha enamorado al público. Por supuesto Margot Robbie como Harley Quinn vuelve a estar estelar, sin acaparar de más el show de los demás. Y es que precisamente en la química de la que hacen gala estos actores y sus personajes se basa la formula del éxito.

Y es que todas las piezas de El Escuadrón Suicida encajan de forma tan orgánica que cuesta creer que se trate de una película perteneciente a un universo tan caótico como es el DCU. La película funciona como un estribillo pegadizo. Se basa en una fórmula, pero un resultado óptimo pertenece solo a la somatización de un concepto o sentimiento.

Es por eso que resulta lógico encontrarse con todo lo que ha llevado a Gunn hasta la posición en la que se encuentra ahora. Pues es una película creada desde el estómago. No hay imposición en su intención. Las costuras son invisibles y todo responde a una intencionalidad de divertir que es puro rock & roll.

A Recordar: el trabajo más redondo de un director que nunca ha olvidado los suburbios de los que surgió, y que ha sabido implementarlos en una clase A.

A Olvidar: Que de estas se ven muy pocas.

Un comentario en «El Escuadrón Suicida»

  • el 9 de agosto de 2021 a las 14:59
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    No la he visto, pero el tráiler que pusieron en el cine, cuando fui a ver Viuda Negra, hizo que se me quitaran las ganas. Por cierto, Viuda Negra fue espantosa… me dormía…

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