Pompo: The Cinephile

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La primera película que veo en Sitges 2021 y ya lloro siete veces.

“Pompo: The Cinéphile” (2021) cuenta la historia de Gene Fini, un asistente de producción de una extravagante joven productora llamada Pompo. La productora de Pompo trabaja mucho con cine de serie B. Hasta que un día, Pompo, movida por la pasión cinéfila de su asistente le pide a Gene que dirija la próxima película del estudio: un film muy prometedor con grandes estrellas que ha escrito ella misma. Así Gene deberá vérselas las problemáticas clásicas de la dirección cinematográfica mientras lidia con actores veteranos y una joven aspirante a actriz.

Esta es la tercera película del desconocido Takayuki Hirao. Digo desconocido porque no solemos acordarnos de su nombre. Pero Hirao ha estado junto a nosotres durante mucho tiempo. Takayuki dirigió capítulos de series tan míticas de nuestras vidas como “Death Note” (2006), la maravillosa obra maestra del mitiquísimo Satoshi Kon, “Paranoia Agent” (2004) o incluso el fenómeno mundial que está siendo “Attack on Titan” (2017 – Actualidad).

Pompo: The Cinéphile” cuenta una trama de esfuerzo, sueños, esperanzas y, sobre todo, de sacrificio y perseverancia para luchar por lo que más queremos. Sí que es verdad que los hechos que inician cada una de las tramas suceden de manera aleatoria (por hacer brillar la ilusión de los demás, supongo), pero en seguida el espectador queda totalmente hipnotizado por cada uno de los personajes que componen el conjunto, ya que están muy bien definidos. Llenos de detalles que nos hacen amarlos (Las grandes ojeras del protagonista. ¡Muy típicas de la gente que trabajamos en producción!) y empatizar con ellos desde el primer minuto. También hay que comentar algún momento que llega a ser Deus Ex Machina, pero es todo tan tierno que cuando ocurre ya estás destrísimo del conjunto y le permites cualquier desliz que pueda llegar a tener en este aspecto.

La trama de Pompo: The Cinéphile también sorprende gratamente al espectador por la cantidad de detalles sobre la industria que no son tan conocidos. Cosas como las decisiones de último minuto en caso de problemas con el temporal, la coordinación de agendas, la diferencia de trato con actores veteranos y noveles o la financiación extra en caso de tener que hacer retakes. Se definen muy bien y de forma muy simpática en la película.

La animación es preciosa. Hirao poco a poco se ha ido alejando del estilo serio y realista de su primera obra “Gyo: Tokyo Fish Attack” (2012), para adentrarse en un mundo lleno de color, paródico y estilizado. Incluso llegando a tirar de secuencias de pura fantasía para explicar algunos conceptos técnicos del séptimo arte.

La banda sonora, sin ser totalmente gloriosa, funciona a la perfección. Enfatizando los momentos más emocionantes que convencen para terminar hundide en un mar de lágrimas.

En definitiva, Pompo: The Cinéphile es una apuesta desenfadada, pero a la vez muy profunda sobre los sueños y los sacrificios que comporta hacerlos realidad. También es un relato sobre cómo no perder nunca la ilusión y las amistades que hacemos durante el camino.

Personalmente, es una película que me ha tocado mucho, servidora aquí escribiendo es actualmente asistente de producción que sueña con poder llegar a dirigir una película algún día, por lo que su protagonista ha tocado mi patata desde el primer momento y me he dejado atrapar por esta maravilla de animación en todos y cada uno de los noventa minutos que dura la cinta.

Sin duda alguna, la primera joya oculta del festival. ¡Qué bonito es el cine!

A recordar: el metacine que hace acto de presencia cada dos por tres y cómo muestra algunas facetas no tan conocidas de la industria cinematográfica.

A olvidar: que el guion sea tremendamente positivo (aunque, ¿a quién no le gusta pasarlo tan bien?)

 

Un comentario en «Pompo: The Cinephile»

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