Review de ‘Apolo 10 1/2’, de Richard Linklater

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Review de 'Apolo 10 1/2', de Richard Linklater

Apolo 10 1/2‘, de Richard Linklater sigue cuestionándose qué es el tiempo para la ficción. El arte invade y vehicula la estructura esencial de lo real, porque es vida, es amor y es tiempo, y todos ellos son vectores invasivos. El director lleva toda su vida esmerándose en romper esa barrera, en armonizar el tiempo, la vida y arte, y trabajar para Netflix no iba a impedirle seguir haciéndolo. Véase ‘Boyhood‘, probablemente el ejemplo más paradigmático en el que ya la propia estructura de ficción debía amoldarse al paso real de los años (la película se rodó a lo largo de doce años) en ese caso, el arte impuso la estructura, luego se limitó a seleccionar y focalizar. Pero también en su famosa trilogía del ‘Atardecer’ (‘Antes del  Amanecer‘, 1995; ‘Antes del Atardecer’, 2004 y ‘Antes del Anochecer‘, 2014) hecha en intervalos de decenios, buscando la misma herida del tiempo y su impacto vital en el romance de una pareja.

La herida del tiempo

En ‘Apolo 10 ½’ nos encontramos con una evocación más literaria y escapista, es la historia de un hombre narrándonos momentos de su vida como un niño de 10 años en el Houston de 1969, entrelazando historias nostálgicas de su infancia con el relato fantástico de un viaje a la Luna.

Review de Apolo 10 1/2 de Richard Linklater en Que Peli Veré Hoy
Apolo 10/2 de Richard Linklater viaja del american way of life al espacio exterior a través de la infancia.

Y, es cierto que ya sea de forma documentada o ficcionada, el alunizaje se ha contado miles de veces en pantalla. Pero, seguramente ninguna se asemeje a la visión que propone ‘Apolo 10 1/2’, de Richard Linklater. Desde el más sencillo al más complejo gesto, sin caer en lugares comunes y, sin embargo, reconociéndolos todos, Linklater es un genio en la captura del momento. De esos en los que caes en la cuenta cuando han pasado años.

Y es maravillosa desde su concepción diáfana de animada rotoscópica, un uso de la técnica animada que Richard Linklater ya conocía bien. En 2006 dirigió el interesantísimo experimento ‘Scanner Darkly‘, y en la que aquí uno siente que va más allá si cabe. Hasta el punto de que percibes que su decisión estilística es una extensión de su compromiso con la autenticidad de lo que cuenta, de su visión nostálgica reconfortante difuminándose con la imaginación cognitiva del niño que fue.

El espacio inexplorado de Richard Linklater

Del archivo y el procesado hacia la madurez, ‘Apolo 1/2’ es una auténtica carta de amor a la infancia, un festín de nostalgia e inventiva cósmica; y lo es porque donde pone el foco el autor es fundamentalmente en el contexto. En tratar de circundar la gesta (a su manera) de los primeros pasos en la Luna mientras abraza una narración alternativa que afina los sentidos, la subjetividad y empatía de un niño, en donde queremos estar y en donde en menor o mayor medida nos reconocemos todos. Pocas veces una voz en off ha aportado tanto y a tantos niveles. Jack Black, encargado de poner voz al invisible Stan adulto, consigue narrar de una forma  hermosamente inmersiva, sugerente, divertida, curiosa y reflexiva. Como una sinfonía compacta y estructuralmente perfecta dotada de miles de detalles y matices que llegan casi a lo sensorial.

‘Apolo 10 1/2’, de Richard Linklater se detiene en los detalles más ínfimos, cuando no íntimos, de la geografía caótica de su joven protagonista y su percepción vital; hasta las sinergias sociales de aquellos años. Desde el ‘american way of life’ de finales de la década de los sesenta, la guerra de Vietnam pero también en los golpes y avatares del día a día en el seno de una familia de clase media americana.

De algún modo, y como si el cine nunca hubiese evolucionado desde la elección formal animada que busca conciliar lo ocurrido y lo imaginado, todo nos evoca a seguir reflexionando en la sempiterna constante del tiempo en el cine de su autor. En forma y fondo, en su captura y estilización. A veces con obras más fungibles, pero siempre con la voluntad de imaginarse la posibilidad de volver, de capturarlo, quebrarlo y entre el caos y la melancolía del niño que fuimos, algo se nos devuelva.

A recordar: La sensación de plenitud al verla. De reencuentro con uno mismo.

A olvidar: Que ante la extensa amalgama de estrenos en streaming, el estreno de una película de Richard Linklater pase tan desapercibido.

La sensación de plenitud al verla. De reencuentro con uno mismo.

Que ante la extensa amalgama de estrenos en streaming, el estreno de una película de Richard Linklater pase tan desapercibido.

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